¡Hola de nuevo! Espero que estés teniendo un día fantástico.

Sin más dilación, te doy la bienvenida al segundo y último vuelo de fantasía sobre cómo serían los personajes de Disney si estuvieran en el mundo real de hoy.

Viajando con valor y quizá bajo del mar

¡Vamos allá!

"La Sirenita" (1989)

Probablemente, Ariel tendría más problemas tratando de salir a la superficie por los cruceros, los barcos pesqueros y las bolsas de plástico flotando en el mar que por no tener piernas. Menos mal que en el mundo real, si tienes la suerte de haber podido recibir educación, puedes escribir cosas. Como, por ejemplo, tu nombre. O tus orígenes. O de dónde has salido y quién eres en realidad. Claro que, de ser así, el drama terminaría muy pronto y la gente perdería interés en esta pareja de almas anhelantes.

Por supuesto, Ariel se dedicaría a publicar mil fotos de cada cachivache humano que encontrara por el mar, ya fuera un producto de higiene o una bolsa de la compra. Acabaría por hacerse miembro de honor de Greenpeace en cuanto descubriera qué cosas ha estado coleccionando. No sé tú, pero yo no me atrevería a destruir sus ilusiones explicándole qué es cada cosa….

Eric tendría cuentas públicas en todas partes, donde escribiría poemas anhelantes y de mucho sufrimiento sobre la chica que le robó el corazón (aquí sí que de forma metafórica), y a la que no logra encontrar. Le compondría hasta canciones con esa flauta que aparece tocando en ocasiones aleatorias. Vamos, que sería como un Bécquer moderno y la gente pensaría que lo que persigue es un «Rayo de luna»; esto es, una mera ilusión. La sociedad lo vería como un vulnerable y sensible poeta y se moriría—de ternura o vergüenza ajena—, pero dudo mucho que alguien fuera a tomarle en serio sin ningún tipo de información más allá de lo medio visto y medio oído tras su naufragio. Lo que yo decía: un rayo de luna.

A Tritón se le criticaría por no dar una crianza positiva a su hija adolescente con tanto alboroto y grito. Tampoco creo que la sociedad pudiera olvidarse de la suerte de racismo que le caracteriza, dados sus prejuicios contra otras especies como, por ejemplo, la humana. Creo que el rey de los mares lo tendría complicado en el mundo real. Aunque estoy segura de que, con los océanos a su cargo y bajo su protección, el planeta estaría más limpio y sano. Se pasaría el día discutiendo con pescadores, transatlánticos y cruceros, pero creo que se llevaría bien con los guardacostas por su objetivo común de patrullar las aguas contra el mal. Entre trifulca y charla, charla y trifulca, Tritón no estaría tan estresado por su hija adolescente. ¡Ganarían los dos!

Sebastián, si fuese humano, tendría un rol de secuaz, siguiendo al líder social de cada contexto para no buscar problemas. Si fuera estudiante, por ejemplo, sería el típico «Pero, profe, ¡había deberes!». Independientemente de nuestras probables diferencias culturales, seguro que sabes a qué tipo de personaje me refiero. Y continuaría siendo así en el trabajo, siempre siguiendo y elogiando a su jefe/a para asegurarse de tener una existencia pacífica. Justo como intenta hacer con Tritón, para fracasar estrepitosamente.

De Úrsula solo cabe decir que sería, por supuesto, una drag queen muy diva que interpretaría canciones sobre lo diva que es y, ocasionalmente, sobre sus vicisitudes. Seguiría haciendo tratos muy poco transparentes. Pero los rumores sobre la drag queen más famosa se extenderían por prensa y redes sociales y, al final, ni las más pobres almas en desgracia caerían en su trampa.

"La Bella y la Bestia" (1991)

Bella viviría en un pueblo minúsculo/villa Playmobil donde las puertas de las casas se dejan abiertas y todo el mundo se conoce, por lo que las gentes salen a socializar en bata y chanclas con envidiable comodidad y algún chisme nuevo a tratar. Pero ese tipo de pueblos son los más pintorescos y bonitos, así que no creo que a Bella esto fuera a importarle. Sobre todo cuando vives en un castillo.

Nuestra muchacha peculiar iría a dar charlas a colegios y universidades para alertar a las juventudes sobre los peligros del síndrome de Estocolmo. Hablaría de la importancia de la autoestima y la detección temprana de señales tóxicas en una relación, como que te chillen tras la puerta porque no bajas a cenar, te gruñan o pretendan mantenerte encerrada en casa todo el día. También daría charlas sobre la importancia de educarse en las enfermedades mentales, para que no volviera a ocurrir lo que le pasó a su padre. Pero como a Bella, por muy intelectual que sea, le podría ese idealismo suyo tan intrínseco, seguramente tomaría sus charlas solo como tal, no como consejos que tendría que aplicar ella misma. Como dice el refrán, «consejos vendo que para mí no tengo».

En consecuencia, también se dedicaría a visibilizar la problemática en torno a los prejuicios por el físico, como la presión en las redes sociales por tener que ser perfecto. Esta noble iniciativa seguramente sería recibida con escepticismo, teniendo en cuenta que ella se enamoró de una bestia en el sentido más literal de la palabra (con melena, garras, pezuñas, etc.). Aunque a ella le daría igual, convencida de que la belleza está en el interior. Si yo adquiriera semejante biblioteca por matrimonio, tampoco me importaría mucho más, la verdad. La gente creería que se casó con Bestia por su biblioteca/dinero, como suele presuponerse ante parejas improbables. Pero si vieran a Adam (así se llama Bestia) ya transformado, y no a la suerte de Furby gruñón que aguantó Bella al principio, quizá cambiarían de idea.

Gastón se dedicaría a la caza y las peleas ilegales, así como a sembrar el miedo por las calles con su carácter chulesco y violento. Estaría encantado de haberse conocido, y en redes sociales subiría sin parar fotos en el gym mostrando musculitos, acompañado por canciones de reguetón sobre lo irresistible que es y la de babies que conquista. Solo de imaginármelo, ya me da grima. A mí, y probablemente a sus seguidores. Seguro que tendría muchísimos, pero a ninguno le caería bien o le aguantaría realmente. Salvo LeFou, claro. Aunque él lo siga, literalmente, por motivos que ni él mismo tiene muy claros. Por suerte, la comunidad LGTBIQ+ cada vez tiene más visibilidad e información… Y ahí lo dejo.

Mulán (1998)

Mulán sería el icono feminista por excelencia, siendo la única mujer (registrada en la historia) en salvar una nación entera. No tendría redes sociales ni demasiada presencia pública porque iría a lo suyo. De hecho, dudo mucho que siguiera cualquiera de los tradicionalismos típicos como casarse, tener descendencia… Ella estaría más centrada en hacer justicia y del mundo un lugar mejor. Seguro que se convertiría en miembro honorario de la ONU y que daría discursos transmitiendo su experiencia y mensaje para todas las mujeres y, en general, para cualquiera que tenga algo por lo que desee luchar. A lo mejor disientes en esto, pero no veo yo a Mulán siendo una gran oradora. Aunque nos inspiraría igual (también por los mil documentales que harían sobre ella).

También sería la embajadora cultural de China. Aparecería en numerosos anuncios promocionales de «Ven a conocer China» y recibiría mil propuestas para participar en c-dramas y películas chinas porque, evidentemente, aparte de ser una guerrera sería considerada como el epítome de la belleza asiática. Seguro que haría también algún que otro anuncio de champú con su icónico pelo corto, demostrando así que las mujeres pueden estar divinas con cualquier peinado y corte de pelo. Una mujer exitosa en todos los campos posibles, vaya.

Li Shang (icónico mentor, capitán y posteriormente novio de Mulán), seguramente alcanzaría el mayor rango posible en el ejército. Acabaría siendo general y le pondrían una medallita extra por ser la persona más joven en ostentar dicho título en el ejército chino. Eso sí: me da que seguiría siendo igual de exigente con las nuevas tropas que dirigiera y/o cualquier persona bajo su mando, porque él es un tipo serio y entregado a su trabajo. Por supuesto, tampoco se libraría de ser embajador de marcas de ropa y champús, siendo el otro epítome de la belleza asiática.

Li Shang sí tendría redes sociales, aunque no las usaría demasiado. Solo publicaría selfies en el espejo cutre del gimnasio del cuartel con alguna frase parca en palabras sobre el honor, la fuerza y la disciplina; conceptos que sabemos que le gustan mucho a él. De vez en cuando publicaría alguna foto con Mulán a lo «soy rudo pero también sensible» y «soy rudo pero también el mayor fan de la número uno de China». ¡Qué fantasía de pareja!

Mushu, puesto que en el mundo real desgraciadamente no existen los dragones, seguro que sería un holograma o IA en una aplicación o dispositivo, dirigido a animar a las juventudes y no tan juventudes a levantarse de la cama y empezar cada nuevo día, como una suerte de coach motivacional (a su manera). Creo que Mushu haría un buen trabajo acompañando a la gente a buscar y encontrar su motivación… siempre y cuando no se refirieran a él como lagarto.

"El emperador y sus locuras" (2000)

Kuzco tendría un club de fans… creado y liderado por él mismo. Lo usarían de ejemplo en clases de Psicología para ilustrar el narcisismo y tendría numerosos haters que tildaría de envidiosos. Seguro que dirigiría, financiaría y protagonizaría varias películas, series, documentales y entrevistas dando su punto de vista, compartiendo sus traumas para justificar su comportamiento y personalidad. Por supuesto, haría varias partes para poder ilustrar toda su travesía hacia la redención, dándose así más metraje para hablar de sí mismo.

Publicaría vídeos y fotos de sí mismo en lugares diversos del mundo para mostrarle al público que en el fondo tiene buen corazón y está comprometido con las causas humanitarias. Aunque, en realidad, todo sería impostado. O puede que realmente hiciera labores físicas en el terreno donde se hiciera cada foto… pero para ver si era viable construirse un palacio nuevo o algo por el estilo. Sería, sin duda, alguien increíblemente famoso a quien la gente seguiría solo para ver su siguiente polémica y la consecuente (y enésima) disculpa pública que en realidad tendría más de pública que de disculpa. Pero en el mundo real podría mejorar. No podemos convertirlo en llama; pero sí tenemos terapia, que es igual de eficaz.

Pacha se vería como un ejemplo de humildad, bondad, lealtad… Seguro que llevaría una cuenta en redes con historias donde la humanidad mostrara humanidad. También tendría asociaciones benéficas dirigidas por su esposa Chicha, que es (como ya sabes si has visto la peli), quien realmente dirige la familia. Seguro que Pacha se pasaría el día ansioso y frustrado por personas inmorales (como Kuzco), pero se ganaría el cariño del mundo igual. Creo que a todos los que vimos la película de pequeños nos pareció un tipo majo. En el mundo real, creo que no sería distinto.

Yzma haría anuncios de brebajes anti-edad hasta los 150 años, además de un documental dirigido, producido, financiado y protagonizado por ella misma sobre sus vicisitudes como antigua trabajadora de la Casa Real. Seguro que lo vendería como si fuera una suerte de espía que ahora puede revelar todos los secretos que antes le impedían revelar; secretos que, tratándose de Yzma, seguramente fueran meras invenciones o cosas no demasiado graves. A lo mejor le daría por ahondar en la ciencia, dado su gusto por las pociones y experimentos. En ese caso, sería buena idea distinguir las palancas de acceso a su laboratorio secreto o que, directamente, solo hubiera una palanca de la que tirar.

Kronk, aunque probablemente seguiría siendo su asistente, lo haría a tiempo parcial. Ganaría más dinero con un programa de cocina personal, donde podría compartir desde su querida receta de empanada de espinacas hasta consejos para llevar una vida saludable; como, por ejemplo, aprender a distinguir entre los bichos (comestibles) bajos y altos en calorías. Yo creo que tendría una fama generosa gracias al club de fans que se formaría en torno a su personalidad y figura. Seguro que también tendría una solicitadísima academia de idiomas animales como el ardilla, por supuesto no dirigida por él (si no, sería un desastre). De lo que desde luego estoy convencida es de que Kronk, con sus eternos debates morales entre ángeles y demonios, iría a terapia todas las semanas.

Y así llegamos al final de la secuela. Como decía en la anterior entrega, estos dos artículos no son una mera ida de cabeza (que también), sino una oportunidad que quise darle a mi mente y a la tuya de darse un espacio donde imaginar por imaginar; algo que no acostumbramos a hacer. Por otro lado, quise escribir estos artículos para revisitar a esos personajes de Disney que siempre me han acompañado, recordándome la importancia de la bondad, la lealtad, la honestidad o el trabajo.

Creo que es un ejercicio bonito poder imaginarnos toda la magia que podrían traer consigo a nuestro mundo, para hacer de él un lugar mejor. Un lugar donde los villanos que son solo incomprendidos y las muchacha[s] de lo más extraño [que] / siempre en las nubes suele[n] estar pudieran encontrar su sitio. Un mundo donde las redes sociales se emplearan únicamente para hacer el bien y dar visibilidad a lo que es imperativo proteger o cambiar, y un sitio donde nuestras virtudes humanas vencieran a nuestros defectos igual de humanos; siempre en aras de mejorar y de ser mejores con los demás.

En realidad, no sería preciso que los personajes de Disney viajaran al mundo real para conseguir tales ideales. Con que recordemos todo lo que Disney nos enseña, creamos en el poder de la fantasía y apliquemos la teoría, creo que estaremos bien.