El auge de las redes sociales en la crianza de los hijos
En una era en la que los teléfonos inteligentes son omnipresentes, las redes sociales se han integrado a la perfección en las rutinas diarias, incluyendo la de los padres. Estas plataformas son algo más que herramientas para estar en contacto familiares y amigos: se han convertido en centros virtuales de consejos para padres, apoyo comunitario y expresar lo que piensas. Para muchos, desplazarse por un feed o unirse a un grupo en línea es tan cotidiano como hacer el desayuno o leer un libro antes de irte a dormir. Pero… ¿cómo influyen exactamente estos espacios digitales en la forma en que los padres educan a sus hijos?
Para responder a esta pregunta, primero analizaremos las contribuciones positivas que las redes sociales aportan a la crianza de los hijos, seguidas de las posibles desventajas y, por último, su impacto en la relación entre padres e hijos.
Influencias positivas de las redes sociales en la crianza de los hijos
Las redes sociales ofrecen una serie de beneficios que pueden hacer que la crianza de los hijos, resulte menos desalentadora y agobiante para de esta manera estar más conectada. A continuación, algunas de las principales formas en que mejoran la experiencia:
Acceso a información y recursos
Una de las ventajas más poderosas de las redes sociales es la enorme cantidad de información disponible al alcance de cualquier persona, o este caso en particular, los padres. Ya se trate de una pregunta nocturna sobre el cuidado de los dientes de un niño, o una búsqueda de ideas creativas para jugar con tus hijos, plataformas como Pinterest, YouTube e Instagram ofrecen soluciones instantáneas. Las páginas para padres y las personas influyentes a menudo comparten consejos sobre temas que van desde la nutrición a la disciplina, proporcionando a conocimientos que podrían no encontrar en ningún otro sitio (Radey & Randolph, 2022).
Para los padres primerizos especialmente, esto puede sentirse como una red de “seguridad digital” que ofrece orientación cuando los recursos tradicionales -como libros o consejos familiares- no son inmediatamente accesibles.
Crear una comunidad de apoyo
A veces, la paternidad puede resultar aislante, sobre todo para quienes carecen de una red cercana de familiares o amigos. Las redes sociales salvan esta distancia poniendo en contacto a los padres con otras personas que comparten sus alegrías y dificultades. Facebook, por ejemplo, alberga innumerables grupos de padres en los que los miembros intercambian consejos, desahogan frustraciones o celebran hitos. Estas comunidades en línea ofrecen una sensación de camaradería y recuerdan a los padres que no están solos (Niela et al., 2014). Imagina que una madre primeriza publica “Mi bebé no duerme, ¿qué hago?”, en cuestión de minutos puede recibir docenas de respuestas, desde consejos prácticos a simples palabras de ánimo.
Mantenerse en contacto con los seres queridos
Las redes sociales también permiten a los padres mantener informados a sus familiares y amigos sobre la vida de sus hijos. Una foto de un primer paso o un vídeo de una obra escolar pueden compartirse al instante con abuelos que viven a kilómetros de distancia. Esto ayuda a mantener los lazos familiares y garantiza que los seres queridos sigan formando parte de la historia de un niño, incluso a distancia. Para muchos, estas actualizaciones son una fuente de alegría y una forma de reforzar vínculos que, de otro modo, la separación física podría debilitar (McDaniel, Coyne & Holmes, 2012).
Influencias negativas de las redes sociales en la crianza de los hijos
A pesar de sus ventajas, las redes sociales también introducen desafíos o inconvenientes que pueden socavar los esfuerzos de una buena crianza. Estos impedimentos merecen la misma atención para comprender plenamente su impacto.
La presión por ser perfecto
Uno de los efectos más insidiosos de las redes sociales es la presión por presentar una versión idealizada de la vida familiar. Los feeds de Instagram llenos de casas inmaculadas, niños perfectamente vestidos y comidas gourmet pueden establecer un estándar poco realista. Esta perfección comisariada también denominada “la paternidad en la era de los likes” (Coyne, McDaniel & Stockdale, 2017), puede hacer que los padres se sientan inadecuados cuando su propia realidad incluye rabietas, desorden y agotamiento tanto físico, como mental. La comparación constante puede erosionar la confianza, ya que los padres se preguntan por qué sus vidas no coinciden con los mejores momentos que ven en Internet.
Preocupación por la privacidad y el “sharenting”
El auge del “sharenting” -la práctica de compartir fotos, vídeos e historias de los niños en Internet- ha producido un debate sobre la privacidad. Aunque publicar una bonita foto de tu hijo realizando algo que te enorgullezca pueda parecer inofensivo, crea una huella digital que los niños no pueden entender. Con el tiempo, esto puede dar lugar a situaciones vergonzosas, robo de identidad o incluso arrepentimientos futuros (Blum-Ross & Livingstone, 2017). Los padres deben medir la gratificación inmediata de compartir con las implicaciones a largo plazo para la autonomía y la seguridad de sus hijos. Es un equilibrio delicado, ya que el deseo de celebrar los hitos choca con la necesidad de proteger la privacidad.
Difusión de información errónea
Las redes sociales son famosas por difundir información errónea -los populares “fake news”-, y los consejos para padres no son una excepción. Una publicación que se haga viral, que hable sobre una “cura milagrosa” o un “truco parental” que este de moda, y que no carezca de algún respaldo científico, supone un riesgo. Distinguir la realidad de la ficción requiere diligencia, y no todos los padres tienen tiempo o herramientas para verificar todos los consejos que encuentran (Chou, Oh & Klein, 2018). Esto acentúa la necesidad de un pensamiento crítico en una época en la que cualquiera puede presumir de ser un “experto” en línea.
Impacto en la relación padres-hijos
Además de influir en las prácticas parentales, las redes sociales también influyen en la dinámica entre padres e hijos. Este impacto puede fluctuar en ambos sentidos, dependiendo de cómo se involucren las familias con estas plataformas.
Retos en la gestión del tiempo
Un obstáculo común es el tiempo que las redes sociales pueden robar a la vida familiar. Las horas dedicadas a hojear los feeds o a responder a comentarios, pueden restar tiempo a momentos que podrían dedicarse a jugar, hablar o simplemente estar presentes con los hijos (McDaniel & Radesky, 2018). Cuando la atención de los padres está pegada a una pantalla, los niños pueden sentirse marginados, lo que provoca la desconexión. Es un cambio sutil, pero que puede afectar a las relaciones si no se controla.
Oportunidades para estrechar lazos
A la inversa, las redes sociales también pueden acercar a padres e hijos, especialmente a medida que los niños crecen y entran en el mundo digital. Ver a un creador favorito de TikTok o reírse con un meme, puede convertirse en una actividad compartida, abriendo puertas a la conversación. Para los adolescentes interesados en la tecnología, un padre que participa en sus intereses en línea puede parecer más cercano, lo que refuerza su vínculo (Brito et al., 2017). Es una oportunidad de conocer a los hijos donde están, en un espacio que ya habitan.
Guiar a los niños en un mundo digital
Cuando los niños empiezan a utilizar las redes sociales, los padres se enfrentan a la tarea de enseñarles a navegar por este terreno de forma responsable. Esto implica establecer normas sobre el tiempo que pasan frente a la pantalla, hablar de la seguridad en línea y abordar cuestiones como el ciberacoso o compartir más de la cuenta (Livingstone & Helsper, 2008). Los padres también deben modelar hábitos saludables -limitar su propio desplazamiento, por ejemplo- para dar un ejemplo positivo. Lograr un equilibrio entre supervisión e independencia es difícil, pero esencial, ya que los niños necesitan orientación y de igual manera, no sentirse asfixiados.
Navegar por las redes sociales como padre: consejos prácticos
Teniendo en cuenta estas influencias, ¿cómo pueden los padres aprovechar las ventajas de las redes sociales y minimizar los riesgos? He aquí algunas estrategias prácticas:
Establezca límites claros: Limita el uso de las redes sociales a momentos específicos, como cuando los niños se duermen, para preservar el tiempo en familia.
Sea selectivo a la hora de compartir: Antes de publicar algo sobre tu hijo, pregúntale si se sentirá cómodo con ello más adelante. Es mejor prevenir, antes de lamentar.
Compruebe las fuentes: Verifica los consejos sobre crianza con expertos creíbles, como médicos o educadores, en lugar de confiar en todo lo que “viste por Internet”.
Predique con el ejemplo: Muestra a tus hijos cómo es un uso equilibrado de las pantallas, dando prioridad a las interacciones cara a cara sobre las digitales.
Hable abiertamente: Anima a tus hijos a compartir contigo sus experiencias online, fomentando la confianza y el conocimiento sobre sus vidas digitales.
Conclusión
Las redes sociales se han entretejido en el mundo paternal, ofreciendo una mezcla de oportunidades y obstáculos. Proporcionan una gran cantidad de recursos, un sentido de comunidad y una forma de estar conectados, pero también conllevan presiones, riesgos para la privacidad y distracciones que pueden complicar la vida familiar. La clave está en la participación consciente: adoptar las herramientas que mejoran la crianza de los hijos y evitar las trampas que la socavan. El viaje de cada familia es único, por lo que no existe un enfoque en específico. Manteniéndose informados, fijando límites y conservando la abierta comunicación, los padres pueden asegurarse de que las redes sociales sirvan de sistema de ayuda y no dificultades.
En esta era digital, el arte de ser padres no consiste sólo en educar a los hijos, sino en educarlos sabiamente en medio de la influencia del mundo online.