Vivo hace 15 años en Europa, pero extraño Bolpebra, mi país de la infancia, desde que salí de ella hace 35 años, en un mes de 1989 que mi memoria desdibuja. Nunca fui tan feliz como cuando viví ahí. Quizá por eso la recuerdo con frecuencia y por qué la echo en falta. Una vez que se ha amado la tierra roja del Amazonas, una vez que se ha vivido en sus bosques, nada vuelve a hacer igual.

A lo largo de estos quince años intento seguir con más o menos frecuencia lo qué ha acontecido en esta zona: ¿qué mejoró para sus habitantes?, ¿en qué se convirtió el pueblo donde viví?, ¿cómo siguió la vida tras mi partida?. Esta es la historia de unas coordenadas geográficas que nunca se borraron de mi cabeza pero que tengo presente y siguen vivas, avanzando, luchando en la espesura del bosque que aún queda.

PE 10°56′42″S 69°34′38″O

De cómo llegué a vivir en el año 1989 a un pueblo llamado Iberia, a unos 60 km de Iñapari, que es la ciudad peruana fronteriza con Bolivia y Brasil, a donde podría llegar hoy en unos 50 minutos por la Carretera Interoceánica C30 que construyeron los gobiernos de Perú y Brasil para unir las salidas del Océano Atlántico y el Océano Pacífico, ha pasado un siglo y no es literal.

Pero en 1989, para llegar ahí desde Lima, mi ciudad, la travesía empezaba por tomar un vuelo en avión de 1 hora, 1 hora y media hasta Cusco y luego otra hora hacia Puerto Maldonado, la capital del departamento de Madre de Dios. Desde ahí, los lunes y miércoles salía un Antonov del Ejército peruano hacia el aeródromo de Iberia que en 45 minutos llevaba pasajeros y mercancías. La nave volvía a hacer el recorrido de regreso.

Si algo no cambió es que en Perú siguen utilizando estos míticos aviones de fabricación ex - URSS, para el mismo uso y también como aviones de rescate en situaciones de emergencia. El ruido de esta máquina es indescriptible, el aire se cuela por todas las rendijas y como no vuela a gran altitud vas sintiendo en carne propia cómo atraviesas el aire frío de Los Andes al soponcio húmedo del bosque amazónico.

Aterrizar en tierra roja, amoblar una casa de madera; limpiar la maleza y desplazar los nidos de las víboras de colores increíbles debajo de la casa; arreglar un huerto y sembrar tomates, calabacines, un árbol de papaya; tener un gallinero y recoger los huevos todas las mañanas. Vivir en comunidad con los pocos vecinos.

Pasar del gris de la ciudad al verde exuberante se digiere de a poco.

Cuando eres pequeña, el tiempo pasa despacio. Yo llegué con mis padres, una hermana pequeña que no se acuerda absolutamente de nada y un inodoro para instalarlo en la nueva casa. A los tres días mis padres no perdieron tiempo y me inscribieron en la escuela IE Tupac Amaru II Nº52085, una escuela pública, donde descubrí “el país”, mi país por primera vez.

Viví un año, quizás un año y medio bañándome en arroyos, caminando descalza como las comunidades originarias Tahuamanu, que tenía como compañeros de escuela, trepándome a los árboles de pacay, una fruta exótica que pocos conocen, con pequeñas serpientes y sapos disecados, pobres, ensayos de taxidermia de mi padre en su poco tiempo libre.

Acompañé a mis padres y sus amigos a cazar vacas salvajes del lado brasileño, actividad que hoy sin duda rechazaría. Crucé esa frontera hacia Brasil infinitas veces y los vecinos de ambos lados de la frontera nos tenían a resguardo, aunque algún castigo me llevé.

Cruzaba el aeródromo, mirando que no viniera ninguna avioneta o Antonov cada vez que tenía el recreo del colegio para ir al baño de mi casa. Frente al silo, yo seguía siendo una niña de clase media de ciudad. De bruces con la realidad con ese otro país.

Hoy Iberia sigue siendo el mismo pueblo: en la avenida Máximo Rodríguez sigue estando la Municipalidad, la oficina de correo Serpost donde recibía tarjetas de mis abuelos maternos, la oficina del Registro Nacional de Identificación, más allá una iglesia de culto católico. En la esquina con la calle Arturo Menacho sigue de pie una de las primeras tiendas de alimentación del pueblo. Aquí se compraba, patatas, b.

De las poquísimas calles asfaltadas donde acontecía lo más importante del pueblo: visita de alguna autoridad, fiestas patrias y el odioso momento de marchar. Siempre detesté las manifestaciones patrióticas; la escuela peruana tan militarizada aún hoy en el año 2024. Multa por no poner bandera, obligatoriedad de escarapela. ¿De qué servía marchar? Reclamo una multa por no abrir una biblioteca en el pueblo.

Navegando por Internet, descubro que funciona la Radio Ibereña 96.9 Fm que tiene en su Facebook información actualizada de la zona. La ANA, Autoridad Nacional del Agua, se reúne, dialoga y forma a las comunidades agrarias de la zona sobre la protección del agua.

La Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios fue creada el 5 de julio de 2000 y ofrece carreras relacionadas a la actividad del departamento: Turismo, Ciencias Forestales y Educación. Tiene además un centro de idiomas donde dictan clases de inglés, portugués, francés y quechua, uno informático y varios proyectos en marcha que son promesa de futuro. Porque la Amazonia, no se olviden, es nuestro seguro de vida. A las grandes corporaciones se les olvida, al gobierno de mi país con su eterna miopía para estos territorios también.

Sigue estando el hospital Santa Rosa, a la que fui dos veces abrazada de la cintura de mi padre “volando” en una moto, -el transporte de esta zona-: una, por picadura de un abejorro más grande que el tamaño de mis ojos; dos, por intoxicarme con una sandía sin madurar.

Rupa-Rupa

O selva alta 400 m. s. n. m. y los 1,000 m s. n. m.

Omagua

O selva baja se extiende en promedio entre los 80 y los 400 m. s. n. m.

Bolivia

Bar Bolpebra. He buscado información, acaricio las fotos que aparece en Google Maps, mejor no pensar en los kilómetros, aunque una sepa a estas alturas a base de repetir para no olvidar, para que mi memoria vuelva una y otra vez ahí. Carretera 18, toma 2 horas y se recorren casi 98 km hasta Iberia.

Brasil

Assis BR-317 De Bolpebra a Brasil se recorren 171 km también por la BR-317 y se tardan unas 3h y 15 Minutos.

Coordenadas

Perú: Iñapari - 10°56′42″S 69°34′38″O.

Bolivia: San Pedro de Bolpebra . 10°56′52″S 69°33′51″O a 2km de Perú.

Brasil: Assis Acre: 10°54′41″S 69°34′57″O.

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Mapa del punto tripartito entre los países de Bolivia - Perú y Brasil.

Canciones: Cuando los ángeles llora de maná, el otro país de Teresa Parodi, cunumí: “adolescente" tanto en Perú como en Bolivia.

Los conflictos por la tierra y la destrucción del bosque tropical son las dos caras de la política de ocupación de la Amazonia.

Autobuses Trans Acreana desde Puerto Maldonado hasta Río Branco, con varias frecuencias y destinos entre Brasil y Perú.

José Leonidas Torres Pérez, profesor de historia del colegio de Iñapari, se me aparece en:

Cuando se abandona el pago y se empieza a repechar, tira el caballo adelante, y el alma tira pa' tras.

(Atahualpa Yupanqui, "La añera")