La exposición Plegarias de resistencia recorre más de veinticinco años de práctica del artista Carlos Motta, siempre marcada por el cuerpo y la disidencia sexual como territorio de experimentación y contestación política.
Coexisten sus primeras exploraciones de autorretrato fotográfico con sus performances y videoinstalaciones más recientes. La muestra indaga en la densidad de la investigación artística de Motta, marcada por el rigor implacable ante el archivo, siempre interrogando sus violencias, sus silenciamientos y sus deseos. La obra de Motta atenta contra la imposición de las epistemologías eurocéntricas, desde la conquista y el período colonial en las Américas hasta sus propagaciones en el presente, teniendo en cuenta el legado de la religión como vehículo perpetrador y perturbador de colonialidad.
La trayectoria artística de Motta comenzó a temprana edad a finales de los años noventa poco antes de emigrar y erradicarse en Nueva York. La muestra presta especial atención al compromiso del artista con las historias políticas y movimientos sociales -y más específicamente con la política de la sexualidad y el género, y la llamada crisis del vih/sida– y sus derivas contemporáneas sobre la fragilidad de los cuerpos. La noción de cuerpo colectivo y la atención del artista a la política del cuidado es fundamental en la representación, tanto de forma individual o auto-representacional como en las diversas formas de colaboración que el artista estipula en sus diversos proyectos a lo largo de los años.
Las obras de Motta proponen relatos alternativos a las narrativas hegemónicas de la historia, la religión y la democracia. Su trabajo y colaboraciones artísticas materializan el potencial de rectificación social a través de la reescritura de la historia, desmoronando las narrativas oficiales de la historia colonial, las dictaduras militares y el neofascismo y sus violencias, en una peregrinación siempre blasfema, corporal y política.