El gran arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright y particularmente su icónica casa de la Cascada (Fallingwater), declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2019; nos invitan a adentrarnos en desconocidas historias plásticas, personales y arquitecturas inéditas.

El edificio construido sobre una cascada es tan fascinante por su arquitectura como por las historias que esconde tras sus muros. Pero hay una historia en particular que viene a colación de las ampliaciones que encargó su propietario a Wright y que nunca se hicieron. Se trataba de una cabaña para el cuidador de una granja; una caseta de entrada para los invitados de la familia Kaufmann, y concretamente la que atañe a esta historia; la Capilla Rhododendron, un edificio de aspecto precolombino en tonos turquesa y rojos cobrizos. Que debía ser un espacio íntimo de recogimiento para sus obras de arte, conectándonos con el mundo mexicano y sus artistas.

La familia Kaufmann, dueña de Fallingwater, era también la propietaria de los grandes almacenes Kaufmann de Pittsburgh. Edgar Jonas Kaufmann, conocido como EJ por sus amigos, era un famoso empresario, mecenas y filántropo que, junto a su esposa Liliane, consiguieron transformar el imperio familiar en un núcleo de cultura y tendencias de moda.

Durante toda su vida se rodearon de arquitectos, artistas y diferentes creadores que invitaban a la casa, su refugio de descanso, como la llamaban los Kauffman. Entre sus invitados, destacaron dos preeminentes figuras del arte latinoamericano por excelencia: Frida Kahlo Y Diego Rivera. Ambos enamorados de la Casa de la Cascada pasaron temporadas allí, resulta hipnotizador imaginar a Frida nadando desnuda en la piscina natural ubicada bajo el edificio principal; incluso en el interior de la casa podemos disfrutar de obras de Diego como”Siesta Tórrida” (El Sueño), en el pasadizo que conduce a la casa de huéspedes de Fallingwater, o ”Perfil de un hombre con sombrero”, en la habitación de invitados.

Ej y Lilian visitarían también la Casa azul de la familia Rivera en Coyoacán, cayendo rendidos por el estilo de vida y decoración rústica, así como los objetos con que Frida Kahlo había llenado su hogar, incluyendo las esculturas del artista mexicano Mardonio Magaña. Cuatro de estas esculturas regalo de Frida se exhiben hoy en la Casa de la Cascada.

Seguramente, tras esta visita, quisieron que su hogar irradiará esta paz y tranquilidad de la Casa Azul y especialmente transmitir este amor que sintieron por la cultura mexicana durante toda su vida en esta inédita e íntima Capilla Rhododendron encargada y diseñada por Wright que nunca se construyó.

No se sabe con certeza la fecha exacta en que se conocieron ambos matrimonios. Los Kaufmann podrían haber conocido a Rivera a través de John McAndrew, responsable del Departamento de Arquitectura del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). Ya que McAndrew visitó en 1937 la Casa de la Cascada con el objetivo de registrar la vivienda para la exposición, "Una nueva casa de Frank Lloyd Wright en Bear Run". Sin embargo, sí se sospecha que mantuvieron una amistad durante toda su vida e incluso fueron mecenas de ambos artistas. Si bien tras la separación de ambos en 1935 por la infidelidad de Diego con Cristina, hermana de Frida; no estuvieron jamás juntos en Fallingwater, aunque sí la visitarían por separado en diferentes ocasiones.

Una de las más memorables visitas sería la realizada por Frida Kahlo tras su exposición en la galería Julien Levy. En noviembre de 1938, el debut de Kahlo en la galería Levy de Nueva York fue todo un éxito y significó un cambio radical en la trayectoria artística de Frida, que hasta entonces había vivido a la sombra de Diego Rivera. La revista Time la denominó como "el asunto de moda de la semana en Manhattan". Allí también asistieron EJ y Liliane, que invitarían a la artista y al galerista a la Casa de la Cascada. El biógrafo Hayden Herrera en "Frida", una biografía de Frida Kahlo, relata la memorable visita de Kahlo y Levy a los Kaufmann en la Casa de la Cascada:

En una ocasión, Levy llevó a Frida a Pensilvania para visitar a su cliente y amigo Edgar Kaufmann Sr., quien, según Levy, quería ser su mecenas. El viaje en tren fue todo lo que se supone que deben ser los viajes en tren: una lenta pero inexorable acumulación de anticipación erótica. Sin embargo, al llegar, Frida coqueteó no solo con Levy, sino también con su anciano anfitrión e hijo. Era muy arrogante con sus hombres, recordó Levy. Le gustaba enfrentarlos, y fingía ante un pretendiente que el otro le parecía una molestia o un aburrimiento. A la hora de acostarse, Levy y Kaufmann padre intentaban esperarse mutuamente para pasar los últimos momentos de la velada en romántica soledad con Frida. Cuando ella se retiró, la complicada escalera doble de la Casa de la Cascada —los escalones exteriores que subían a la habitación de invitados— sirvió de escenario para el drama de la noche. Tras esperar hasta que creyó que todos dormían plácidamente, Levy salió de su habitación y comenzó a subir por un lado de la escalera. Para su asombro, encontró a su anfitrión subiendo las escaleras del otro lado. Ambos se retiraron. El mismo enfrentamiento se repitió varias veces. Al final, Levy se rindió. Pero cuando regresó a su habitación, ¡allí estaba Frida, esperándolo!-

(Hayden Herrera)

La familia seguiría viajando a México, realizando una muestra en los almacenes titulada " Debajo del Río Grande", donde presentaban sus antigüedades y arte popular mexicano. Muchos de los cuales se encuentran en la decoración de Fallingwater, y que también debían tener prevista una futura localización en la capilla.

Las arquitecturas inéditas de Wright en Pennsylvania

Si Frank Lloyd Wright hubiera podido hacer las cosas a su manera, el corazón de Pittsburgh sería un enorme centro cívico formado por una megaestructura de diez pisos con ópera, planetario, zoológico y acuario, y dos imponentes puentes como accesos. Es más, podríamos añadir que gran parte de Estados Unidos tendría un aspecto muy distinto. Pero aunque el arquitecto cuenta con una gran producción de más de mil edificios, solo construyó la mitad y muchos de sus proyectos más ambiciosos quedaron en la mesa de dibujo, como los de Pennsylvania.

Fue Edgar J. Kaufmann quien promocionó al arquitecto en la ciudad en 1934, implicándolo en diversos proyectos de interés público. Como un gigantesco centro cívico circular con un diámetro de 300 metros; un garaje de autoservicio para los grandes almacenes Kaufmann; un conjunto de apartamentos de catorce plantas revestidos de ladrillos rojizos; y la famosa capilla para la Fallingwater, de la que hemos hablado, todo ello pensado para el suroeste de Pennsylvania.

Debido a los costes, la obra no se realizó; en su lugar fue un parque. Pese a todo, hay que tener en cuenta el periodo posbélico en el que se encontraba sumido el país.

El Museo de Arte Americano de Westmoreland y la Casa de la Cascada han recuperado algunas de estas obras gracias a la animación de Skyline Ink Animators + Illustrators que han elaborado una serie de películas virtuales, las cuales facilitan una exploración realista de los proyectos de Wright, un "recorrido" multimedia por los proyectos no realizados.

A través de un inmersivo y cinematográfico paseo multimedia se visualiza en amplias representaciones como habría sido el Pittsburgh de los años 40 con ese toque tan particular de Wright. Sobrevolando virtualmente el centro cívico, una edificación con aspecto aeroespacial, mientras coches clásicos suben por sus sinuosas rampas. Otros de los proyectos no realizados de Wright, incluyen un edificio de apartamentos en una ladera cercana y un aparcamiento en espiral entre los rascacielos del centro que también son visionados a través de la animación, enfocando cada una de ellas de manera particular las diferentes texturas, luces y sombras que presentaban los diseños de Wright.

El proyecto virtual, más allá de simples bocetos nos introduce en el fascinante universo de Wright entre las décadas de 1930 y 1950. Recreaciones que permiten apreciar cómo su visión del futuro hubiera podido haber impactado los paisajes urbanos, suburbanos y rurales de esta zona del país, en un contexto impulsado por el automóvil, la posguerra y tecnologías de construcción innovadoras.