El miedo es una de las emociones más elementales del ser humano al igual que la alegría, tristeza, enojo y desagrado: así que probablemente, le hayas temido a algún objeto, fenómeno, animal o situación más de una vez en tu vida. Puede tratarse de un sentimiento positivo si se sabe controlar, pero de lo contrario, puede llegar a paralizarte, convirtiéndose en una limitante para desempeñar el día a día.
Si quieres saber más acerca del miedo: qué es, cuáles son los más comunes, curiosidades y de qué manera superarlo, te invito a que continúes con la lectura de este artículo.
¿Qué es el miedo?
El miedo es una emoción universal que se experimenta en respuesta a una amenaza o peligro. Se caracteriza por una sensación de temor, inquietud o ansiedad que puede manifestarse tanto a nivel físico como emocional.
En ciertas circunstancias puede ser útil, porque actúa como una señal de advertencia capaz de alertar sobre peligros inminentes, motivando así a tomar precauciones, además de prepararte para cualquier situación. Sin embargo, si este temor se presenta de forma excesiva o está mal gestionado, puede convertirse en un problema.
Por esta razón, se dice que este sentimiento puede ser debilitante y contribuir al desarrollo de trastornos de ansiedad o depresión. De esta manera, resulta importante reconocer, así como abordarlo correctamente para mantener tanto la salud mental como el bienestar general.
¿Cuál es la diferencia entre miedo y fobia?
El miedo y la fobia son dos conceptos que se confunden con mucha frecuencia, pero tienen diferencias importantes. El primero es una emoción natural que se experimenta en diferentes momentos. Por ejemplo, sentirlo cuando se enfrenta un peligro real como estar en presencia de un animal salvaje, terremoto o cualquier situación de riesgo, es una respuesta que le permite a la persona estar protegida.
Por el contrario, la fobia es un tipo de miedo intenso, persistente e irracional. Quienes la presentan, sienten un temor desmedido ante objetos o situaciones específicas, como las alturas, ciertos animales como las arañas, truenos o incluso volar en avión. Este tipo de temor puede ser tan abrumador que puede interferir en la vida diaria de quien lo padece, provocando episodios de ansiedad extrema. Aunque no lo creas, existen alrededor de 500 fobias diferentes. Pero, según los expertos, aproximadamente el 10% de la población mundial tiene algún tipo de fobia.
Entonces, a modo de resumen, el miedo es una reacción normal ante una amenaza, mientras que la fobia es un miedo irrazonable capaz de vulnerar la vida de una persona si no se controla.
Los miedos más comunes
Existen una amplia variedad de miedos, los cuales pueden variar significativamente de una persona a otra. Entre los más comunes, se destacan los siguientes:
Miedo a las alturas.
Miedo a la oscuridad.
Miedo a hablar en público.
Miedo a los espacios cerrados.
Miedo a espacios abiertos o a multitudes.
Miedo a lo desconocido.
Miedo a la soledad.
Miedo al agua.
Miedo a la muerte.
Miedo al compromiso.
Miedo a los truenos.
Miedo a los animales.
Miedo a inyecciones, sangre o cualquier intervención médica.
Miedo a los aviones.
Miedo a los ruidos fuertes.
Miedo a caerse o lastimarse de alguna manera.
Miedo al fracaso.
Curiosidades sobre el miedo
Esta emoción tiene una amplia variedad de aspectos curiosos que vale la pena conocer:
Provoca reacciones fisiológicas en el cuerpo, tales como el aumento del ritmo cardíaco, dilatación de las pupilas, sudoración, escalofríos, dificultad para respirar, palidez en el rostro, dolor en el pecho y una mayor producción de adrenalina. Todas estas respuestas, propician la reacción de "lucha o huida" que prepara a cada persona en el momento de enfrentar momentos peligrosos.
Las arañas son las más temidas por los niños: pese a que la gran mayoría de las especies son inofensivas, la araña es el animal más temido por los pequeños de la casa. Algunas de las razones responden a su forma, movimiento rápido o incluso su incapacidad de hacer ruidos con los que sea posible reconocerlas.
Existen personas que nunca experimentan miedo: ¿Habías leído algo parecido? Debido a trastornos cerebrales o enfermedades como el Mal de Urbach-Wiethe, hay personas que nunca sienten este estado de ánimo. Es preciso tener en cuenta que vivir sin miedo no es del todo positivo; en este sentido, los psicólogos aseguran que estar asustado ante ciertas situaciones, simboliza una buena salud mental.
¿Aprendido o innato?
La mayoría de los estudios realizados por expertos, sugieren que es posible nacer con este sentimiento, pero también puede aprenderse a medida que se avanza en la vida. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, en ambos casos, es factible recibir ayuda profesional para gestionarlos.
Es innato porque hay temores, como el que se tiene a los depredadores, a los terremotos o a la altura, que se sienten porque podrían representar un peligro físico: por lo tanto, aparecen como mecanismos de supervivencia.
Pero también es aprendido porque muchos miedos son el resultado de experiencias, es decir, las personas pueden desarrollar miedos basados en las enseñanzas de sus padres, amigos o de la sociedad en general. Por ejemplo, un niño que ve a su madre asustada por los truenos puede aprender a temer también a ellos, incluso si nunca ha tenido una experiencia negativa con los mismos.
¿De qué manera se puede controlar?
Una vez que se identifica un miedo, es necesario enfrentarlo para luego controlarlo con la finalidad de superarlo. Para que tu miedo deje de paralizarte, asegúrate de seguir estos pasos:
Identificarlo: lo primero que debes hacer es reconocer la presencia de ese miedo y evaluar de dónde surgió, cómo te sientes cuando lo experimentas, desde cuándo lo tienes y si alguien te lo inculcó. Todo esto te ayudará a ser más consciente de tu temor, permitiéndote vencerlo.
Aceptarlo: una vez identificado, el segundo paso es tomar conciencia de que tu temor es real y estar dispuesto a buscar ayuda para superarlo. Recuerda que, si sigues con ese miedo, terminará dominándote.
Realizar técnicas de respiración y relajación: cuando te sientas abrumado, puedes recurrir a ciertas actividades como el yoga, respiración profunda, meditación, taichi, acupresión, entre otras para que puedas relajarte, así tendrás la mente ocupada.
Exponerse gradualmente a esa situación hasta superarla: para vencer los miedos, en ocasiones es necesario exponerse a ellos de forma gradual, además de segura, es decir, introducirse en esas situaciones que producen temor. Por ejemplo, si temes a la oscuridad, ve a una habitación, apaga todas las luces por un momento, seguidamente, alumbra con una linterna todo el espacio y verás que todo sigue igual; de esta manera, no tendrás nada a que temer siempre y cuando conozcas perfectamente el espacio en el que estás.
Buscar apoyo ya sea con amigos, familiares o profesionales de la salud: no es necesario que pases solo por este proceso. De ser necesario, busca ayuda profesional para solucionar el problema.
Desarrollar una mentalidad positiva: en la medida que superes un miedo, te vas a sentir capaz de superar otros, esto te permitirá desarrollar una actitud y mentalidad positiva ante la vida, la cual es importante para evitar reincidir en ese sentimiento de nuevo.
Enfrentar y superar miedos puede desarrollar resiliencia. Las personas que han aprendido a lidiar con sus miedos suelen tener una mayor capacidad para encarar diversos desafíos.
A modo de conclusión, el miedo juega un papel crucial en la vida humana. Sentirlo es absolutamente normal, pues ayuda a protegernos de todo peligro, pero si este no se sabe controlar, puede llegar a paralizarnos, haciéndonos sentir vulnerados y hasta incapaces de tomar riesgos, los que puede hacer que perdamos oportunidades valiosas en el futuro.
Por este motivo, resulta vital comprender todo acerca de esta emoción, pues de esta manera, es posible gestionar mejor nuestros propios temores, además de empatizar con los demás en sus luchas. Recuerda que el miedo, llega a nosotros como una señal para decirnos que estamos vivos, que somos seres humanos con emociones profundas y complejidades que merecen ser exploradas además de comprendidas, pero no podemos permitir que nos domine.