Casado Santapau presenta la cuarta exposición individual de la artista alemana Claudia Wieser, una muestra que introduce por primera vez en la galería su trabajo textil, compuesto por una serie de tapices y piezas de tela que dialogan con pequeñas esculturas de cristal, sus características obras en cerámica y sus conocidos dibujos geométricos.

La práctica de Claudia Wieser es muy diversa, abarcando una amplia gama de medios, entre ellos la cerámica, el dibujo, la escultura y las instalaciones murales. Su obra se inspira en el modernismo y la abstracción geométrica, estableciendo conexiones con la arquitectura, el diseño, el cine y el teatro. La afinidad de la artista con la vanguardia y el constructivismo se refleja en la composición rigurosa de sus piezas, donde predominan la armonía estética y la resonancia visual.

El arte y la artesanía en su trabajo son indivisibles. Wieser combina materiales y técnicas diversas, como cerámica pintada, tapices, esferas de madera y jarrones de vidrio, para explorar la relación entre estética y funcionalidad. Su obra, caracterizada por una meticulosa atención al detalle, encuentra un equilibrio entre la planificación y la experimentación, evidenciando la tensión entre lo geométrico y lo orgánico.

Sus superficies cerámicas a modo de azulejos, comunes en la obra de Claudia Wieser, muestran una unión armoniosa de formas y colores. En su estudio de Berlín, la artista elabora a mano cada pieza de cerámica en un complejo proceso de producción antes de la aplicación final del esmalte. El esfuerzo, la calidad y el tiempo son los compañeros silenciosos de estas obras.

Por otro lado, como elementos novedosos en esta exposición, Claudia Wieser presenta por primera vez una serie de pequeñas esculturas de cristal soplado, siguiendo sus carcaterísticas esculturas de madera pero experimentando con nuevos materiales. Así mimso, presenta una serie de textiles y tapices, collages híbridos que combinan elementos pictóricos y gráficos con formas orgánicas y geométricas. Los gobelinos y sus fibras, con su extensa historia cultural, establecen conexiones entre lo horizontal y lo vertical, el ámbito funcional y la representación artística, la artesanía y la alta tecnología, al tiempo que dialogan con la tradición de la experimentación modernista.

Sin embargo, la hibridación no sólo es evidente en lo que se tejió, sino también en cómo se produjo. Al utilizar diferentes modos de tejido y variar el paso de los hilos de trama y urdimbre, la artista subraya el carácter tridimensional del textil. Su obra puede entenderse quizás como una invitación a poner a prueba la propia percepción sensorial. De este modo, abren un espacio de temporalidad entrelazando pasado, presente y futuro en una experiencia continua.

En su conjunto, el espacio expositivo se convierte en un tejido híbrido, en el que esculturas, papeles y textiles se entrelazan en un diálogo fluido y orgánico.